Virgen de las Angustias

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BREVE APROXIMACIÓN A LA HISTORIA DE LA VIRGEN DE LAS ANGUSTIAS

CONSIDERACIONES GENERALES

Sabido es que a la Virgen María -como a Jesús y a los diferentes miembros del santoral- se la venera de muy diversas maneras. Unas veces como tal, aunque con diferentes designaciones, según su ubicación o el lugar de aparición (Virgen de Guadalupe, del Puerto, de la Montaña, del Prado, de la Oliva, del Berrocal, de Valdefuentes, del Rocío, etc.); y otras rememorando ciertas etapas o aspectos de su vida, bien sean gozosos (la Virgen Niña, la Anunciación, la Asunción…), o dolorosos: como es el que hoy nos ocupa.

La Virgen de la Angustias es una de estas advocaciones de María, que suele simbolizarse en el momento de La Piedad con su hijo Jesús muerto sobre su regazo, tras el descendimiento de la Cruz; y otras veces con expresión de desconsuelo al pie del Calvario, sosteniendo sentada la corona de espinas de su amado hijo. Sin duda, el pasaje más trágico de su vida.

En ocasiones se la representa con varias espadas -o similares- que le traspasan el corazón. Por lo que también es conocida como Virgen de los Dolores, La Dolorosa (con gran protagonismo generalizado el Viernes Santo) o Dolores de María Santísima, con festividad propia el día 15 de septiembre (un día después del Cristo, o Exaltación de la Santa Cruz, conmemoración con la que está íntimamente ligada). Fecha en que también se celebra a la Virgen de las Angustias -como sucede en Navalmoral- porque, en el fondo, se refieren al mismo episodio triste de María.

Relacionado con la Pasión, su imagen sale en procesión durante la Semana Santa en numerosas localidades españolas, cuyos pasos más conocidos son los de la Virgen de las Angustias de Valladolid -del escultor Juan de Juni-, el de la Virgen de las Angustias de Murcia (con imagen de Salzillo), el de la Virgen de las Angustias de Cuenca (obra de Luis Marco), el de Jerez de la Frontera (Cádiz), Sevilla, Benavente (Zamora), Cuevas del Almanzora (Almería), Guadix (Granada), Priego (Córdoba), Vélez-Málaga (Málaga), Yecla (Murcia), en casi todos los pueblos andaluces, en muchos del Levante, Extremadura (Badajoz, Cáceres, Navalmoral, etc.) y ambas Castillas, etc. Incluso la famosa ”Esperanza Macarena” de Sevilla es una imagen ”dolorosa”, a pesar de que en la propia ciudad tengan otra Virgen de las Angustias (también llamada ”de los gitanos”). Por lo tanto, existen destacadas Cofradías con esta misión, incluyendo la de nuestra localidad, o la que había en Casatejada (con ermita también). Fechas claves son dos viernes consecutivos: el de Dolores y el Viernes Santo.

Posiblemente, la representación más conocida de esta advocación es La Piedad del escultor italiano Miguel Ángel, imágenes que se generalizaron en los países católicos durante el Renacimiento y el Barroco.

Pero su culto no se limita sólo a la Semana Santa, más trágico; ya que su versión más gozosa es la celebración como Patrona de la localidad. Lo que sucede en Águilas (Murcia), Alanís (Sevilla), Albuñuelas (Granada), Alhama de Granada (Granada), Arauzo de Salce (Burgos), Arévalo (Ávila), Ayamonte (Huelva, pero el 8 de septiembre), Cacabelos (León), Cartagena (con el nombre de Virgen de la Caridad), Cobisa (Toledo), Cuenca, Granada (a finales de septiembre), Guadix (Granada), Güevéjar (Granada), Lodosa (Navarra), Luzaga (Guadalajara, el 22 de septiembre y con el nombre de ”Quinta Angustia”, al igual que en Cehegín -Murcia), Medina del Campo (Valladolid), Mejorada del Campo (Madrid), Uclés (Cuenca), Vera (Almería), Villarramiel (Palencia), Villatuelda (Burgos, donde curiosamente la festejan el 7 de diciembre) y otras. Y de Navalmoral de la Mata, claro está.

Así pues, en unos lugares la recuerdan más por su cariz doloroso, ligado a los actos de la Semana Santa -caso de Sevilla, Jerez, Murcia o Valladolid, por poner cuatro ejemplos muy representativos; en otros prevalece el matiz dichoso y festivo, que emana de su patronazgo de la localidad -como sucede en Granada y en muchos de los pueblos que citábamos antes; mientras que en la mayoría de los casos celebran ambas situaciones, tanto en Semana Santa como en septiembre -caso de Cuenca o Navalmoral de la Mata, como bien sabemos.

SU PRESENCIA EN NAVALMORAL

Sus orígenes son similares a los del resto de poblaciones que acabamos de mencionar, según hemos analizado minuciosamente: se remontan a finales del siglo XV o inicios del XVI, a caballo entre el Gótico que agoniza, el Renacimiento que predomina aún y un Barroco que se vislumbra en el horizonte; en una etapa de cambios religiosos (fruto del Concilio de Trento, ante la aparición de la doctrina protestante), políticos (con las ideas imperiales de Carlos I o de la monarquía hispánica de su hijo Felipe II) y sociales (siglo en el que se generalizan las guerras, epidemias, malas cosechas y la emigración; dando lugar a una gran mortandad, pobreza y diferencias sociales, lo que condiciona a la población). Me explico:

Cuando Navalmoral surge como alquería dependiente de la Campana de la Mata (como Peraleda, Millanes y otros núcleos ya desaparecidos), a finales del siglo XIV o en el alborear del XV, los actos religiosos y administrativos tenían lugar en Santa María de la Mata (hoy ruinas de San Gregorio), con devoción centrada en dicha Virgen (cuya imagen se ignora el paradero, aunque en Peraleda de la Mata se conserva una muestra de la misma): en el s. XVI ya había una cofradía dedicada a Santa María (de la Mata).

Sin embargo, a medida que crecen y asumen su identidad propia como municipios, urge la necesidad de contar con lugares de gobierno y culto exclusivos.
En nuestro caso, primero necesitan un templo, para los actos mayores, que en sucesivas fases dará lugar a la iglesia de San Andrés (finalizada en el primer cuarto del siglo XVI).

Pero no olvidan su devoción a María, Protectora ante las frecuentes calamidades citadas que les asediaban y Redentora de penas temporales y espìrituales. Por lo que deciden dar culto a una de las secuencias de su vida, -tal vez- el momento más dramático de María, porque quieren acompañarla en su dolor: la Virgen de las Angustias es una Piedad, donde se reflejan los Dolores de María. Situación propia de una población afectada por una gran religiosidad, en la que también se intuyen grandes necesidades y angustias propias de la época, que confían resolver gracias a la intercesión de María, que no dudará en ayudar a un pueblo que sufre con Ella. Iconografía más proclive a la devoción interior (consecuencia del origen castellano de los moralos) que al regocijo externo (como sucede en los ejemplos de apariciones milagrosas, caso de Lourdes y Fátima; o de Patronas que afectan a grandes colectivos, llámense Guadalupe, el Rocío o Monserrat…).

Caso diferente al de otros pueblos cercanos que contaban ya con una devoción propia fruto de una supuesta aparición: como Almaraz (Virgen de Rocamador), Casatejada (Virgen de la Soledad), Belvís de Monroy (Virgen del Berrocal) o Serrejón (Virgen de la Oliva). Pero análogo en los objetivos a lograr: amor, auxilio y remisión.

A la que dedicarán una pequeña ermita o humilladero fuera del casco urbano (hoy ya en su interior) y en dirección oeste, también junto al camino real de Extremadura. Iniciada a finales del XV o principios del XVI (época similar a la de la parroquia), pues conserva un rosetón gótico de esa época. Que crecerá a la par que el municipio modificando su primitiva fisonomía, sobre todo a principios y finales del siglo XVIII: en 1718 se añade la nave actual (la primitiva queda como sacristía) y en 1779 se autoriza construir el camarín y la capilla mayor. Desconocemos a los promotores de la misma, pero suponemos que fue el propio pueblo (no existen documentos o ”escudos” que lo confirmen, como en el caso de San Andrés, sufragada por el obispo de Plasencia don Gutiérrez de Vargas y Carvajal).

Ignoramos cómo era la primitiva imagen de la Virgen, ya que la actual, barroca y popular (con el Cristo desmedido, quizás para reforzar la maternidad de María), procede del siglo XVIII: tal vez del año 1771, pues en una visita pastoral de ese año se decreta que se renueve la imagen (posiblemente, o restaurando una primitiva o imitando a otra anterior, pues en esas fechas ya no se hacían desproporcionadas, como sucedía e épocas medievales). Es de madera tallada policromada, con la imagen de la Virgen sentada, con traje oscuro, bordado en el pecho y manto bordado, y velo sobre el que lleva corona real, rodeada de aureola de filigrana.

Descansan las piernas de Jesús sobre su Madre, y el cuerpo se recuesta sobre la pierna derecha levantada su rodilla, y sujeta la cabeza amorosamente mientras que, con su mano izquierda, le sujeta la izquierda a Jesús yacente, con pelo oscuro y barba. Detrás de la imagen hay una Cruz con INRI, con unos rayos; y que en los brazos horizontales lleva un paño o terciopelo bordado, que actúa como fondo de la imagen. El Señor sólo lleva un sudario, y se le reflejan las costillas de su cuerpo desnudo.

De ese modo, instauran en Navalmoral un culto especial a María que, en un principio, suponemos que sólo era penitencial y devocional. El objetivo, pues, era doble: por un lado, para implorar remedio y protección ante las calamidades que imperaban en esa época (guerras, epidemias, hambrunas, etc.), según decíamos; y, por otro, las procesiones y demás actos de Semana Santa o a la propia Virgen servían para lograr las indulgencias que posibilitaban la absolución de sus feligreses, algo más asequible para gente humilde que no podían adquirir bulas o acceder fácilmente a lugares de peregrinación y remisión de culpas -como Santiago o Guadalupe. Algo muy natural entonces, según la mentalidad de esas fechas.

Del que se responsabilizará la Cofradía en su honor, que muy pronto se fundará (en el siglo XVII ya consta), que atendía el culto y otros actos religiosos y que cuadraba con las normas emanadas del citado Concilio de Trento: sus decretos exigían a la jerarquía el cuidado de todo tipo de expresión de religiosidad popular, con objeto de conformarla de manera que sirviera de misión evangelizadora de cara al pueblo. De esta forma, las cofradías eran un gran vehículo para mover a una religiosidad externa. En Navalmoral, las precedentes de la cofradía de la Virgen de las Angustias fueron -a mi entender- tres que ya existían en el siglo XVI: la citada de Santa María de la Mata, la de San Andrés y la de Vera Cruz y Pasión (de la que emanarán muchas de las cofradías de Semana Santa, incluyendo las de la Virgen de las Angustias, como hemos comprobado al estudiar las de otras ciudades con esta devoción).

Estamos ya en pleno Barroco y los actos profanos se anexan a los divinos, algo muy lógico en una época de convulsión interna y externa. Por lo que en ese siglo XVII ya hay noticias de actos festivos asociados a los religiosos, además de los tradicionales ofertorios: con comidas, toros y comedias, según denunciaba el visitador en 1668). A los que se destina la mencionada fecha del 15 de septiembre, según exponíamos (aunque durante unos años del siglo XX se celebró el 15 de agosto, por diversas causas, sobre todo económicas).

En el siglo XVIII, un ermitaño, nombrado por el cura de San Andrés y el mayordomo de su cofradía, cuidaba de la ermita. Donde celebraban Misa, con función solemne de iglesia pero sin procesión, en la fecha citada. Poco después ya se realizaba una romería en dicha lugar, que después desaparece. Pero los ofertorios perdurarán hasta hoy día.

Devoción que derivará en patronazgo, que sólo tenía al principio valoración popular externa, general y reconocida, pero no oficial. Sin embargo, existe una fecha clave para su confirmación oficial, la del 29 de agosto de 1941 cuando, en Sesión Extraordinaria de nuestro Ayuntamiento da lectura a una comunicación que envía la Directiva de la ”Asociación de Nuestra Señora de las Angustias, suplicando a la Corporación tenga a bien reconocer oficialmente, en sesión solemne, el Excelso Patronato de la Santísima Virgen de las Angustias sobre esta Villa de Navalmoral de la Mata; y, a la vez, que esta Villa sea colocada pública y solemnemente bajo su amparo protección, oficialmente”. Lo que aprueba la Corporación morala (presidida por el entonces alcalde de Navalmoral, don José de la Cámara Cailhau) ”por aclamación y sin discusión, con el mayor entusiasmo…, a fin de no olvidar así los favores dispensado en todo tiempo a través de su devota Imagen”…

En 1896 se convirtió en parroquia, al crecer Navalmoral. Hasta que se construye la nueva iglesia (1969), volviendo la ermita a su misión inicial: morada terrena de la Virgen de las Angustias, Madre Protectora de un pueblo que siempre estuvo con Ella, en el dolor y en la alegría, porque sus amores mutuos se corresponden (como buena Madre e hijos que son).

Domingo Quijada González
Cronista Oficial de Navalmoral
16 de Julio de 2008
Festividad de la Virgen del Carmen

NUESTRA SEÑORA
LA VIRGEN DE LAS ANGUSTIAS

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